El impacto ecológico que causan los incendios forestales es considerable, ya que destruye la biodiversidad, aumenta la desertificación, disminuye la calidad de las aguas y también de la atmósfera, por no mencionar que recuperar estas zonas puede llevar décadas.
Se calcula que entre el 80% y el 90% de los incendios son causados por el ser humano, bien de forma accidental o intencionada. Estas cifras sobrepasan la capacidad de recuperación natural de las especies, lo que trae como consecuencia problemas de supervivencia. Por lo que la biodiversidad de la zona incendiada experimenta cambios en su estructura y en su composición.
Pero, el impacto medioambiental de los incendios forestales no se limita a la biodiversidad. Un incendio incide de manera similar en suelo y agua, ya que ambos están relacionados. Durante un incendio el suelo recupera nutrientes gracias a toda la materia organica que es volatilizada, sin embargo con el transcurso del tiempo si ese mismo suelo costantemente sufre de quemas o incendios forestales su periodo de recuperacion sera cada vez mas lento y la tierra en consecuencia queda casi estéril, volviendose más impermeable e impidiendo la penetración del agua en su interior, provocando asi que el manto vegetal desaparesca, y con él, la barrera natural que retiene el agua. Asi mismo muchos animales sufren consecuenncias fatales ya que los que no mueren, sufren quemaduras devastadoras, pierden su habitad natural y en gran medida se pueden causar extinciones de especies.
Además, un incendio trae consigo gases, incluidos los de tipo invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), que acaban también en la atmósfera.
A esto hay que añadir los costos económicos que se derivan de todo incendio forestal. La madera, así como sus productos derivados, junto con los productos alimenticios de la zona, ya no pueden aprovecharse. El ecosistema pierde su atractivo tanto para las actividades de ocio como para las de turismo. Además, a esto hay que añadir el coste económico de las labores de regeneración.




